Comprar tensiómetro online

Si estás pensando en comprar un tensiómetro para controlar tu presión arterial y vigilar tu salud, debes saber que existen diferentes tipos de tensiómetros, por lo que es importante saber elegir aquel que mejor se ajuste a tus necesidades y patologías.

Tipos de tensiómetros

Tensiómetros de brazo

El tensiómetro de brazo es el dispositivo más habitual. Puede ser manual o digital. Si es manual, el fonendoscopio va incorporado ya en el manguito de la tensión. La tensión se puede ver en la válvula de la bomba  y es la persona la que controla la presión del brazalete con la pera. Pero si se trata de un tensiómetro de brazo digital, su manejo es más sencillo, por lo que es el más recomendable para personas mayores y personas que vayan a utilizarlo de forma habitual porque padecen problemas cardíacos o arritmias. Cuenta con un brazalete y con un manómetro que permite comprobar los sonidos para medir la presión máxima y mínima. Se coloca el manguito hinchable en el brazo y se activa el botón. Entonces el manguito se va hinchando y presionando el brazo hasta alcanzar la máxima presión. Después de esto se va deshinchando.

Tensiómetros de muñeca

Por su parte, el tensiómetro de muñeca se utiliza prácticamente de la misma forma, pero en este caso la presión es tomada desde la muñeca y no desde el brazo. Son siempre digitales y son los más fáciles de utilizar. No obstante, hay que tener en cuenta que no es tan preciso como el de brazo, ya que miden la presión a un nivel diferente del corazón, lo que puede distorsionar el registro y ofrecer datos poco fiables.

Clasificación de tensiómetros según su sistema de medición

Tensiómetro aneroide

Este tensiómetro funciona con un mecanismo a resorte que se moviliza a una presión determinada y, en base a ello, mueve una aguja en una esfera graduada en mm/Hg. Aunque llegan de la fábrica perfectamente calibrados, son muy sensibles a la humedad y a la temperatura, por lo que hay que recalibrarlos cada 6 meses.

Tensiómetro digital u oscilométrico

Es un tensiómetro que se basa en el análisis de la onda del pulso. Algunos equipos son muy sofisticados e incluso pueden programarse e inflar el manguito de manera automática. Y algunos pueden conectarse al ordenador. En los más económicos y sencillos puede ser manual. Son de los más fiables, por lo que son perfectos para tomarse la tensión en casa.

Tensiómetros de mercurio

Cuentan con una cubeta de mercurio conectada a un tubo vertical de cristal con uno de los lados abiertos por donde asciende el mercurio cuando el manguito se hincha. El sistema va conectado al mecanismo de  inflado a través de un tubo de goma que consiste en una válvula y una pera que controla el paso del aire.

Cómo elegir un tensiómetro

Los tensiómetros disponibles para la población general deben cumplir con el objetivo fundamental para el que han sido diseñados, es decir, medir la presión arterial. La cuestión es que no todos los aparatos son capaces de medir con la misma exactitud ni están validados por los organismos competentes. ¿Te comprarías una báscula con una excelente relación calidad precio pero que diera un peso diferente al cambiar nuestra posición cuando nos situamos sobre ella? Pues a la hora de elegir un tensiómetro debemos tener en cuenta lo mismo.

Debes asegurarte de que el tensiómetro que vas a comprar ha pasado las pruebas de validación y que son precisos a la hora de medir. Para ello, existen distintos protocolos de validación independientes emitidos por la Sociedad Europea de Hipertensión, la Sociedad Británica de Hipertensión y la Asociación para el Avance de Instrumental Médico. Nosotros recomendamos que únicamente se utilicen los que hayan sido validados por estos organismos. Siendo preferibles los tesniómetros de brazo a los de muñeca debido a la posición del brazo con respecto al corazón.

Importancia de medir la presión arterial

La hipertensión arterial es un factor de riesgo de gran relevancia, por lo que es muy importante que conozcamos nuestro estado para acudir al médico en el caso de que encontremos cualquier tipo de anomalía. Debido a que no podemos percibir si los niveles han aumentado, con frecuencia, la hipertensión arterial puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. Y si no la tratamos, puede terminar desembocando en enfermedades muy graves que únicamente se detectan cuando el daño se ha producido, como las enfermedades coronarias, las insuficiencias renales o las insuficiencias cardíacas. Con lo cual, solamente podemos evitar el riesgo si controlamos nuestra presión arterial periódicamente.

Se considera que una persona tiene hipertensión cuando sobrepasa las mediciones de 140 y 90. No obstante, no es algo que entrañe especial gravedad mientras no supere los 180 y los 110. Siendo los niveles óptimos inferiores a 120 y 80.