Tensiómetros homologados

Para que un tensiómetro de uso clínico o control personal sea homologado y validado debe pasar por unos controles en los que se valide su precisión según unos estándares fijados. Estos controles han sido establecidos por la Unión Europea e instituciones internacionales de especialistas en hipertensión.

Protocolos para la homologación y validación de tensiómetros

La primera norma de validación fue establecido en 1987 por la Association for the Advancement of Medical Instrumentation (AAMI). En dicha norma se incluía un protocolo para evaluar la precisión de los tensiómetros aneroides digitales.

En 1990, la Sociedad Británica de la Hipertensión (BHS) creó un nuevo protocolo que fue revisado poco después, en el año 1993. Este protocolo abarcaba un rango amplio de tensiones arteriales y por primera vez se establecía unos requisitos mínimos para recomendar un medidor de presión arterial.

Finalmente la Sociedad Europea de Hipertensión (ESH) implantó un protocolo estándar en el que se fijaba con exactitud los requerimientos necesarios que debían cumplirse para conseguir que un tensiómetro pueda ser recomendado clínicamente.

Los aparatos que superen las pruebas validación de cualquiera de los tres protocolos mencionados anteriormente, han demostrado una extraordinaria precisión a la hora de medir la tensión arterial y por tanto su uso ha quedado recomendado.

Cabe recordar que los tensiómetros de brazo siempre son más fiables que los de muñeca ya que estos últimos no se pueden evaluar correctamente en las pruebas mencionadas ya que pueden presentar mediciones erróneas en función de la colocación del brazo con respecto al corazón.

Tensiómetros homologados y validados

Los siguientes medidores de tensión arterial han sido homologados y validados.