Tensión arterial en el embarazo

El control de la tensión arterial es una de las constantes en todas las citas de control del embarazo, realizándose desde el principio del periodo de gestación para detectar posibles variaciones anormales de los valores en los que debería mantenerse. La presión arterial es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias mientras circula por todo el cuerpo. La tensión debe encontrarse en torno a los 120/80 mmHg y si supera los 140/90 mmHg se considera que es alta.

¿Por qué se debe controlar la tensión en el embarazo?

Tensión arterial en el embarazoHay que tener en cuenta que la tensión alta no suele presentar síntomas, por lo que es necesario hacer mediciones de vez en cuando para comprobar cómo va todo. Siempre que se controle a tiempo, no deberían darse complicaciones, pero si no es así, podrían darse graves problemas como desprendimiento de la placenta, parto prematuro, preeclampsia, un retraso del crecimiento, un peso demasiado bajo del bebé al nacer o, incluso, la muerte del feto.

En el primer trimestre, lo normal es que la tensión baje un poco por todos los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer, pero a partir del cuarto mes vuelve a aumentar hasta alcanzar hacia el tercer trimestre las cifras que se tenían previamente al embarazo. Lo ideal es conocer cuáles son los valores habituales de la mujer antes de la gestación para poder valorar si existe o no riesgo.

Tensión alta en el embarazo

Para controlar la tensión alta, es importante que acudas siempre a todas las visitas que tengas programadas con el médico, incluso aunque te encuentres perfectamente. Si el profesional decide que debes tomar un medicamento para ello, no puedes saltártelo nunca, ya que estarías poniendo en riego tu salud y la del bebé. Además, es recomendable llevar una dieta sana y equilibrada, evitando la sal a toda costa, ya que se trata de la mayor enemiga de la presión alta. Si es posible, intenta caminar al menos media hora al día para controlar tu peso, disminuir los niveles de estrés y problemas graves como la preeclampsia. Ni que decir tiene que no debes fumar, beber alcohol, tomar drogas o abusar de medicamentos.

Tensión baja durante el embarazo

La tensión baja durante el embarazo no es una enfermedad, sino un trastorno. Provoca ciertas molestias, pero pueden solucionarse fácilmente tomando algunas medidas. Durante los primeros meses puede incluso considerarse como algo normal hasta que el cuerpo se habitúe, sufriendo mareos repentinos, visión borrosa, sudor frío o sensación de desmayo. Y, aunque pueda alargarse todo el embarazo, no hay que preocuparse en exceso pues lo único que sentirás es algún mareo. Para encontrarte mejor, intenta llevar una dieta saludable, comer mucha fruta y verdura y no pasar muchas horas sin comer. Intenta también no cambiar bruscamente de postura, mantenerte bien hidratada y evitar los sitios muy calurosos o masificados.

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